martes, 31 de diciembre de 2024

HISTORIA DEL GÉNERO HUMANO (El Diluvio Decretado por Dios)

Adán tenía ciento treinta años cuando engendró un hijo a su imagen y semejanza, y lo llamó Set. Han pasado siete mil años aproximadamente desde el tercer hijo de Adán llamado Set hasta Noé. Era Enoc de sesenta y cinco años cuando engendró a Matusalén. Anduvo Enoc en la presencia de Dios, después de engendrar a Matusalén trescientos años, y engendró hijos e hijas. Fueron todos los días de la vida de Enoc trescientos sesenta y cinco años, y anduvo constantemente en la presencia de Dios, y desapareció, pues se lo llevó Dios. ( La expresión significa una separación misteriosa. La escritura habla varias veces de Enoc y de su desaparición, pero sin levantar el velo del misterio que la envuelve (Eclo 44,16; 49,16; Heb 11,5 ). Era Matusalén de ciento ochenta y siete años cuando engendró a Lamec; vivió después de engendrar a Lamec setecientos ochenta y dos años y engendró hijos e hijas. Fueron todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años y murió. Era Lamec de ciento ochenta y dos años cuando engendró un hijo, al que puso de nombre Noé, diciendo este nos consolará de nuestros quebrantos y del trabajo de nuestras manos por la tierra que maldijo Yavé. ( En 3,17 ss. Dios maldice la tierra, que será fuente de trabajo para el hombre; pero en 9,21, al terminar el diluvio y después del sacrificio de Noé, el Señor declara que no maldecira más a la tierra y otorga su bendición a Noe y a sus descendientes y establece con ellos un pacto ) . Vivió Lamec, después de engendrar a Noé, quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas. Fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años y murió. Era Noé de quinientos años, y engendró a Sem, Cam y Jafet. ( En esta genealogía, al contrario de los Cainitas, se pone de relieve la piedad de los dentistas para con Dios y se indica cuidadosamente el tiempo en que fue engendrado el patriarca, que entra después en la genealogía del Mesías ).


El Diluvio

Cuando comenzaron a multiplicarse los hombres sobre la tierra, y tuvieron hijas, Estos vv.1-4 parecen una primera introducción histórica del diluvio, aunque literariamente no tengan conección con la narración del mismo ) viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron de entre ellas por mujeres las que bien quisieron. Y dijo Yavé: "No permanecerá por siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne. Ciento veinte años serán sus días".

Existían entonces los gigantes en la tierra, y también después, cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres y les engendraron hijos. Estos son los héroes famosos muy de antiguo. La interpretación del lugar es difícil; la opinión más corriente es que se trata de las uniones conyugales de los descendientes de la raza elegida, los hijos de Dios, con las mujeres de la raza ).

Viendo Yahvé cuánto había crecido la maldad del hombre sobre la tierra, y como todos sus pensamientos y deseos sólo tendían al mal,  ( Aquí comienza la introducción literaria, s la vez que histórica, del diluvio. A causa de la corrupción humana, resuelve Dios hacer un juicio contra el hombre y contra las bestias que por él había creado. Sólo Noé encuentra gracia delante de Dios, y vendrá a ser el segundo padre de la humanidad )se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra, doliéndose grandemente en su corazón, y dijo : "Voy a exterminar al hombre que hice sobre la haz de la tierra; al hombre, a los animales, a los reptiles y hasta las aves del cielo, pues me pesa de haberlos hechos. Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahvé.

Noé dispone el arca


Estas son las generaciones de Noé; Noé era varón justo y perfecto entre sus contemporáneos, y siempre anduvo con Dios. Engendró tres hijos, Sem, Cam, y Jafet. La tierra estaba corrompida ante Dios, y llena toda de iniquidad.  ( Es difícil no ver aquí el comienzo de una nueva redacción de las causas del diluvio, que se prosiguen con las medidas tomadas por Dios para salvar a Noé y a su familia, y por él a la humanidad entera ).

Viendo, pues, Dios que todo en la tierra era corrupción, pues toda carne había corrompido su camino sobre la tierra, dijo a Noé: "Veo venir el fin de toda carne, pues la tierra está llena toda de sus iniquidades, y voy a exterminarlos a ellos con la tierra.

Hazte un arca de maderas resinosas, dividelas en compartimentos, y la calafatear con pez por dentro y por fuera.

Hazla así: trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto; de ( Habia dos, el uno ordinario, que valía poco menos de un metro, y el sagrado, que valía algo más. Las dimensiones aproximadas del arca serían, pues, 150x25x15 metros )  harás en ella un tragaluz, y a un codo sobre éste acabarás el arca por arriba; la puerta la haces a un costado; harás en ella un primero, un segundo y un tercer piso,  ( El texto es obscuro, pero la manera más natural para imaginarse el arca es suponer  entre las paredes laterales y el techo un espacio libre, de un codo, para dar aire y luz al arc ).  pues voy arrojar sobre la tierra un diluvio de aguas que exterminará cuanto bajo el cielo tiene hálito de vida. Cuanto hay en la tierra perecerá.

Pero contigo haré yo mi alianza; y entraras en el arca tu y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos, contigo.

De todos los animales meterlas en el arca parejas para que vivan contigo,  ( Estos vv 19-21 contienen las instrucciones dadas por Dios en orden a la conservación de la vida en la tierra. El v.22 cierra este punto diciendo que Noé puso en ejecución cuanto Dios le Habia ordenado ).  de las aves, de las bestias y de toda especie de animales, macho y hembra, y todos vendrán a ti de dos en dos. Recoge alimentos de toda clase, para que a ti y a ellos os sirvan de comida. Hizo, pues, Noé en todo como Dios se lo mando.





 

lunes, 30 de diciembre de 2024

HISTORIA DEL GÉNERO HUMANO (Caín y Abel).



Conoció el hombre a su mujer, que concibió y parió a Caín, diciendo: "He alcanzado de Yahvé un varón". 

Volvió a parir, y tuvo a Abel, su hermano. Fue Abel pastor y Caín labrador; (Cain y Abel representan los dos géneros de vida primitivos conocidos entre los hebreos, que ignoran la edad paleolítica)y al cabo de un tiempo hizo Caín ofrenda a Yahvé de los frutos de la tierra, (El culto divino nace del agradecimiento al Creador: cada uno ofrece a Dios lo que recibe de su providencia, en reconocimiento del beneficio) y se la hizo también Abel de los primogénitos de su ganado, de lo mejor de ellos; y agradece Yahvé de Abel y su ofrenda, (No dice de que manera manifestó el Señor su agrado a Abel y a su ofrenda. Según He 2,4, el motivo fue la fe de Abel, que le movía a ofrecer a Dios lo más escogido de sus bienes) pero no de Caín y la suya. Se enfureció Caín y andaba cabizbajo; y Yahvé le dijo: "¿Por qué estás enfurecido y por qué andas cabizbajo? ¿No es verdad que si obraras bien, andarías erguido, mientras que, si no obras bien, estará el pecado a la puerta? Cesa, que él siente apego a ti, y tu debes dominarle a él" ( El texto es difícil de traducir, acaso por no estar bien conservado. Según algunos exegetas, se describe la lucha que en la conciencia de Caín se realiza entre el amor fraterno y el odio fratricida, que tiende a consumar y que al fin triunfa. Parece referirse al amor que Abel sentía por Caín como hermano, que debía ser un motivo para desistir de su odio, junto con la seguridad de que como primogénito que era, siempre había de dominar sobre él ).

Dijo Caín a Abel, su hermano: "Vamos al campo". Y cuando estuvieron en el campo, se alzó Caín sobre Abel, su hermano, y le mató. (El autor sagrado nos pinta en este primer homicidio lo abominable que es ante Dios y ante los hombres semejante crimen). Pregunto Yavé a Caín: "¿Dónde está Abel, tu hermano?" Contestole: "No sé. ¿Soy acaso el guarda de mi hermano?"

"¿Que has hecho?-le dijo Él-. La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra.(Clama la sangre al Dios vengador de todos los crímenes, y más de este, que implica una grave ofensa contra la divina imagen (9,5 s.).

Ahora, pues, maldito serás de la tierra, que abrió su boca para recibir de mano tuya la sangre de tu hermano. (La maldición persigue al homicida, que, obsesionado por la imagen de su víctima y por el temor de la venganza, huye buscando un refugio donde ocultarse). Cuando la labores, te negará sus frutos, y andarás por ella fugitivo y errante".

Dijo Caín a Yahvé: "Insoportable es mi castigo. (El reo, aunque no arrepentido, se siente oprimido bajo el peso de su crimen).

Ahora me arrojas de esta tierra; oculto s tu rostro habré de andar fugitivo y errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará". (Parece como si Dios habitase en la región de Edén (cf. 1 Sam 26,19; Jon 1,3), y que Caín sintiendo en su conciencia la voz de Dios que le arguye, piensa huir de ella, apartándose de aquel lugar. El autor sagrado, además de la situación histórica de Caín, piensa en la de los homicidas, expuestos a caer en las manos del vengador de la sangre (Num 35,19. ss; Jos 20,3 SS.).

Pero Yavé le dijo: "No será así. Si alguien matará a Caín, sería este siete veces vengado". Puso, pues, Yahvé a Caín una señal, para que nadie que lo encontrase lo matara. (Esta señal es la señal del homicida, a quien "el temblor del cuerpo y la agitación de la mente denuncian como digno de muerte ( San Jerónimo). Caín, alejándose de la presencia del señor, habitó la región de Nod al oriente del Edén.

La Descendencia de Caín.


Conoció Caín a su mujer, que concibió y parió a Enoc. Pusose aquel a edificar una ciudad, a la que le dió el nombre de Enoc, su hijo. (Cain construye una ciudad amurallada para defenderse de sus enemigos, que piensa le han de perseguir). A Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Maviael; Maviael a Matusael y Matusael a Lamec.

Lamec tomó dos mujeres, una de nombre Ada, otra de nombre Sela. (Prosigue el autor sagrado indicándonos los origines de las principales instituciones humanas. La poligamia tuvo su origen en la descendencia de Caín. Nunca en la Escritura sale bien parada la multiplicidad de mujeres).

Ada parió a Jabel, que fue el padre de los que habitan tiendas y pastorean. (El texto hebreo no parece bien conservado, pero no cabe duda de que habla de la vida nómada, bien conocida aún hoy, al oriente de Palestina).

El nombre de su hermano fue Jubal, el padre de cuántos tocan la citará y la flauta. (Esto es, inventor de los instrumentos musicales más conocidos de la antigüedad).

Tambien Sela tuvo un hijo, Tubalcain, forjador de instrumentos cortantes de bronce y de hierro. Hermana de Tubalcain fue Noema. (Tubal es el iniciador de la industria metalúrgica. El texto sagrado nada nos dice de la edad de la piedra, que precedió en muchos siglos la edad de los metales).

Dijo, pues, Lamec a sus mujeres:
"Ada y Sela oíd mi voz;
Mujeres de Lamec, dad oído a mis palabras.
Por una herida mataré a un hombre.
Y a un joven por un cardenal. (Los versos de Lamec expresan los sentimientos de un ánimo engreído por la invención de las armas y dispuesto a tomar dura venganza de quien le ofenda. Se parece este fiero cántico de Lamec a lo que los árabes llaman "canto de la espada).
(Aquí termina el relato de la descendencia de Caín, que representa, según San Agustín, la ciudad del mundo, a la cual el autor sagrado atribuye la invención de los principales elementos de cultura material y los vicios que este puede llevar consigo).

Si Caín sería vengado siete veces. Lamec lo será setenta veces siete".


Set y su descendencia

Conoció de nuevo Adán a su mujer, que parió un hijo, a quien puso por nombre Set, diciendo: "Hame dado Yavé otro descendiente por Abel, a quien mató Caín". (Set, que viene a ocupar el lugar de Abel, como lo dice su nombre, es el heredero del espíritu de su hermano y el principio de otra descendencia muy distinta a la de Caín).

También a Set le nació un hijo, al que llamo Enós; éste comenzó a invocar el nombre de Yavé. (La interpretación es dudosa. Algunos interpretan que entonces comenzó a invocarse el nombre de Yavé es decir, que comenzó a dársele culto público; otros prefieren la interpretación de que entonces la descendencia elegida comenzó a llamarse la descendencia de los hijos de Dios).














HISTORIA DEL GÉNERO HUMANO (Tentación, Caída y Primera Promesa de Redención ).




Pero la serpiente, la más astuta de cuántas bestias del campo hiciera Yahvé Dios, dijo a la mujer: «¿Conque os ha mandado Dios que no comáis de los árboles todos del paraíso?» (Como prueba del realismo del autor sagrado, tan notable en estos capítulos, debe advertirse que siempre habla de la serpiente y nunca del espíritu maligno por la serpiente representado con singular astucia se maravilla la serpiente del precepto divino, que expresa exageradamente).

Y respondió la mujer a la serpiente: «Del fruto de los árboles del paraíso comemos, (Sin la menor muestra de admiración por oír hablar a la serpiente, le responde la mujer poniendo la verdad en su punto, pero no dando a la conminación divina el tono de absoluta certeza que tenia). pero del fruto del que está en medio del paraíso nos ha dicho Dios: «No comáis de él, ni lo toquéis siquiera, no vayáis a morir». Y dijo la serpiente a la mujer: «No, no moriréis: es que sabe Dios que el día que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal». (La serpiente achaca a envidia de Dios la prohibición: la fruta les abriría los ojos y alcanzarían la ciencia del bien y del mal, esto es, la ciencia que lleva a la posesión de la felicidad, a la semejanza con Dios, propia de los espíritus celestes, llamados en otras partes hijos de Dios (Sal 29,1 ; Job 1,6)

Vio, pues, la mujer que el árbol era bueno para comerce, hermoso a la vista y deseable para alcanzar por él la sabiduría, y cogió de su fruto, y comió, y dio también de él a su marido, que también con ella comió. (Alucinada la mujer ante esta perspectiva, ve ya el fruto de muy distinta manera que antes, y se resuelve a comer de él).

Abrieronse los ojos de ambos, y viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos cinturones. (Se realizaron las promesas de la serpiente, pero de muy diverso modo de como ellos esperaban).

Oyeron a Yahvé Dios, que se paseaba por el jardín al fresco del día, y se escondieron de Yahvé Dios el hombre y su mujer, en medio de la arboleda del jardín. (Es muy de notar aquí el realismo del autor sagrado al representarnos a Dios como un señor que, saliendo a media tarde a dar un paseo por su finca, se entera de la infidelidad cometida por sus colonos).

Pero llamó Yahvé Dios al hombre, diciendo: «¿Dónde estás?» (El "¿Dónde Estás?" es un modo de introducir el diálogo. Llama a los que se supone escondidos cerca).

Y este contestó: "Te he oído en el jardín y temeroso porque estaba desnudo, me escondí". (Siente vergüenza de su desnudez y de esconde, porque, sabiéndose culpable, no se atreve a presentarse a su señor).

Y quien, le dijo, te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol de que te prohibí comer?» (De conformidad con el v.9, Dios pregunta, como si ignorase lo que había sucedido).

Y dijo el hombre: "La mujer que me diste por compañera me dio de él y comí." (Adán se disculpa diciendo que, no por desobedecer a su mandato, sino por guardar la paz con la compañera que Dios mismo le había dado, había comido del árbol prohibido)
Dijo, pues, Yahvé Dios a la mujer: "¿Por que has hecho eso?" Y contesto la mujer: "La serpiente me engañó y comí".

Dijo luego Yavé Dios a la serpiente:

"Por haber hecho esto.
Maldita serás entre todos los ganados
Y entre todas las bestias del campo.
Te arrastrarás sobre tu pecho.
Y comerás el polvo todo el tiempo de tú vida.

(La sentencia seguirá el orden inverso que el interrogatorio. La serpiente no es preguntada; su culpa es manifiesta. La sentencia que Dios pronunciará contra ella está calcada en su condición y en sus relaciones con el hombre; pero no hay duda de que, bajo estas imágenes de subido realismo, el autor mira el espíritu diabólico. La maldición expresa el horror que el hombre siente hacia la serpiente, mayor que hacia otros animales más dañinos que ella. Arrastrarse sobre su vientre es natural a la serpiente, pero es señal de su abatimiento, así como es indicio de la realeza del hombre el andar derecho. Creían los antiguos que la serpiente el polvo, como se ve por Isaías 65.25; Miqueas 7,17; expresión de la suma humillación del vencido (Sal 72,9; Is 49, 23). La imagen de enemistad está tomada de la natural adversión que el hombre siente hacia el reptil, al que en cuanto lo ve, lo acecha para matarlo. Esta enemistad es perpetua, como no lo son las es entre los hombres. Cuando perseguimos a una serpiente no nos creemos seguros de ella hasta haberle aplastado la cabeza. Ese es el origen de la imagen. El sentido es que esas perpetuas enemistades acabarán por la victoria del linaje de la mujer, en quien serán bendecidas todas las naciones (Gál 3,19). Esta victoria es de Jesucristo, y luego la de aquellos que vencen por El y en quienes Él vence a Satanás. La Virgen María el primer lugar entre éstos por su completa victoria sobre el pecado (Ap 12,5 s., 16 SS.).

Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer.

Y entre tu linaje y el suyo;
Este te aplastará la cabeza,
Y tu le morderás a él el calcañal ".

(Nuestra palabra "linaje" no corresponde exactamente a la palabra hebrea aquí empleada, pues aquella significa no solo posteridad, que es lo que significa la palabra hebrea, sino también ascendencia; la hemos preferido, sin embargo, por ser de género masculino y convenir mucho en este lugar hacer resaltar la contraposición, que, de no distinguir entre los dos géneros, queda obscurecida.
La palabra hebrea que responde a aplastar y morder es la misma para la acción de linaje de la mujer contra la serpiente y para la de la serpiente contra el linaje de la mujer. En ambos casos debería traducirse del mismo. Sin embargo, como la palabra hebrea significa acechar o herir, prefiriendo la última significación, la matizamos de aplastar o de morder, según las circunstancias de la acción en el uno y en el otro caso).

A la mujer le dijo:

"Multiplicare los trabajos de tus preñeces.
Parirás con dolor los hijos,
Y buscarás con ardor a tu marido,
Que te dominará"

(La sentencia sobre la mujer responde a las penas que llevan consigo sus oficios de esposa y de madre). Al hombre le dijo: "Por haber escuchado a tu mujer, comiendo del árbol que te prohibí comer, diciéndote no comas de él:

Por ti será maldita la tierra;
Con trabajo comerás de ella
todo el tiempo de tú vida;
Te dará espinas y abrojos,
Y comerás de las hierbas del campo.
Con el sudor de tu rostro comerás el pan.
Hasta que vuelvas a la tierra.
Pues de ella has sido tomado;
Ya polvo eres, y al polvo volverás".

(En estás palabras de Dios a la mujer y al hombre resalta la diversa misión del uno y de la otra en la familia. La del hombre es ser jefe de ella y su mantenedor; la de la mujer, cumplir el ansiado oficio de la maternidad).

El hombre llamó Eva a su mujer, por ser la madre de todos los vivientes. (Eva en hebreo significa vida; aquí, fuente de vida humana). Hizoles Yahvé Dios al hombre y a su mujer túnicas de pieles y los vistió.

Dijose Yavé Dios: «He ahí al hombre hecho como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal; que no vaya ahora a tender su mano al árbol de la vida, y comiendo de él, viva para siempre. (Ironía que conviene bien con el carácter realista de esta sección y contrasta con la promesa que les hizo la serpiente. Habla el Señor consigo mismo, como quien expresa la decisión que acaba de tomar. No se olvide del estilo altamente poético de esta sección (8,21).

Y le arrojó Yahvé Dios del jardín del Edén, a labrar la tierra del que había sido tomado. (Esta expulsión del jardín en que el hombre había sido inmortal, implica la privación definitiva de este don de la inmortalidad y de la felicidad del paraíso terrenal).

Expulsó al hombre y puso delante del jardín de Edén un querubín, que blandía flamante espada, para guardar el camino del árbol de la vida.
(Los querubines son mencionados en varias partes de la Escritura como sostenedores del trono de Dios y los que tiran de su carro (Sal 18,11; 99,1; Ez 1,4). Aquí son los guardianes del jardín para impedir la vuelta del hombre s su anterior felicidad, como los sedu, lahmu, qaribu, representados en varias formas, que los Asirios y Egipcios colocaban a la puerta de los palacios reales o de los templos para impedir el acceso a los malos espíritus. La espada es la imagen del rayo, el arma potente de Dios, según Sal 18,15; 3,4.11. Los Asirios representaban también a Adad blandiendo una espada de fuego o unos dardos encendidos; el arma sola, emblema del Dios, era la representación de su poder. En el texto sagrado son imágenes para decir al hombre que debe abandonar toda esperanza de recobrar la inmortalidad).

En todo este relato, como en el de la creación, hay que distinguir entre el fondo y la forma literaria. Esta es poética; y si absurdo sería tomar en significación propia las palabras, definir del todo los límites entre la imagen y la realidad sería temerario. La Comisión Pontificia Bíblica, en decreto de 30 de Junio de 1908, después de condenar los sistemas que niegan todo valor histórico a estos relatos, señala algunos puntos que en éste han de ser tenidos por históricos: haber sido formada la mujer del cuerpo del primer hombre; la unidad específica del género humano; la felicidad original de los primeros padres en el estado de justicia, integridad e inmortalidad; el precepto dado por Dios al hombre para probar su obediencia; el primer pecado cometido por el hombre, a instigación del diablo en figura de serpiente; la pérdida, por parte del hombre, del privilegio de la justicia original, y la promesa de un futuro redentor.



HISTORIA DEL GÉNERO HUMANO (El Paraíso)



Concluyéronse, pues, los cielos y la tierra y todo su aparato, y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. 

Y bendijo al día séptimo y lo santificó, porque en él descanso Dios de cuánto había creado y hecho. «La Obra de Dios es, el plan del autor sagrado, el ejemplar de la semana mosaica y del precepto sabático. (Ex 20, 11.)

Este es el origen de los cielos y la tierra cuando fueron creados. Al tiempo de hacer Yahvé Dios la tierra y los cielos, «Y no hay duda que se refieren a la obra de los seis días, por más que no aparezca clara la razón de hallarse al fin de la sección, cuando en otros lugares se halla al principio. (Cf. 5.1; 10, etc.) La obra de Dios abarca ocho partes, divididas en dos grupos: las tres primeras de distinción, en que el autor procede de lo más general, la luz a lo más particular, la tierra y las aguas. El segundo grupo es de ornato, que empieza por las obras más imperfectas, las plantas, hasta la más perfecta, el hombre. La sección siguiente nos ofrece un relato más detallado de la creación del hombre en un cuadro distinto del anterior.
En este relato ha de distinguirse entre el fondo y la forma literaria. El fondo contiene las principales verdades de la religión; la creación del universo, en el tiempo por la omnipotencia y la sabiduría de Dios; la formación de los astros para servicio del hombre, no para ser por él adorados; el origen divino de toda fecundidad, también por error divinizada en las religiones paganas; la formación del hombre a imagen y semejanza de Dios. La forma literaria es una especie de parábola, en que la obra de Dios, a tenor del precepto sabático, se presenta cual modelo de la obra del hombre. La obra de Dios está descrita no según la naturaleza de las cosas, sino según estás aparecen a los sentidos y conforme al lenguaje de la época (Introducción general, nn. 13 y 15 no había aún arbusto alguno en el campo, ni terminaba la tierra hierbas, por no haber todavía llovido Yahvé Dios sobre la tierra, ni haber hombre que la labrarse.

Ni rueda que subiese el agua conque regarla. "Tanto en Egipto como en Caldea la lluvia es escasa y la fecundidad del suelo procede de la inundación del Nilo y del Éufrates, completada luego con el riego mediante el cigüeñal o la noria, que han tenido orígenes desde muy antiguo. La palabra que generalmente se traduce por niebla, vapor o nube, puede significar también rueda o noria, impidiendo así la confusión que una niebla, vapor o nube, que regase la tierra, introduciría en el texto ".

Formó Yahve Dios al hombre del polvo de la tierra, y le inspiro en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado. Dios forma al hombre del polvo de la tierra, y le infunde su aliento de vida. Imagen distinta de la empleada en 1,26 s., pero igualmente expresiva del origen divino del alma humana. En el relato Caldeo de la creación,  Marduc amasa con su sangre el barro de que forma al hombre. El autor sagrado parte de la concepción espiritualista del Creador y del alma humana, creada a su imagen y semejanza.

Plantó luego Yahvé Dios un jardín en Edén, al oriente, y allí puso al hombre a quien formara. En medio del desierto, que era entonces la tierra, creó Dios un oasis para el hombre. Edén es palabra de significación obscura. En sumeriano significa llanura, estepa, desierto. El oriente es indicación general del sitio hacia donde se hallaba el paraíso y donde se desarrolla la primitiva historia de la humanidad.

Hizo Yahvé Dios brotar en él de la tierra toda clase de árboles hermosos a la vista y sabrosos al paladar y el árbol de la vida, y en el medio del jardín el árbol de la ciencia del bien y del mal. El árbol de la vida es así llamado porque daba la inmortalidad, como lo declaran Ez 17, 12; Prov 3, 18; Ap 2, 7; 22,2,14. El árbol de la ciencia daba la ciencia práctica de la vida de la felicidad. Se denomina así por la historia subsiguiente. Los documentos Asirios mencionan el árbol de la verdad y el árbol de la vida que están plantados a la entrada del cielo. La redacción del texto es un tanto incorrecta y da lugar a la cavilaciones de los críticos. Estas desaparecerían suprimiendo la frase *en medio del jardín*, que provendría de 3,3.

Salía de Edén un río que regaba el jardín y de allí se partía en cuatro brazos. El primero se llamaba Pisón, y es el que rodea la tierra de Evila , donde abunda el oro, un oro muy fino y á más también bedelio y ágata; y el segundo se llama Guijón, y es el que rodea toda la tierra de Cus; el tercero se llama Tigris (Jidequel) y corre al oriente de Asiria; el cuarto es el Éufrates (Perat). Los dos primeros no se sabe cuáles son; el tercero es el Tigris; el cuarto es el Éufrates. Tomó pues, Yahvé Dios al hombre, y le puso en el jardín de Edén para que lo cultivase y guardase, y le dio este mandato: «De todos los árboles del paraíso puedes comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres ciertamente morirás».

Y se dijo Yahvé Dios: "« No es bueno que el hombre este solo, voy hacerle una ayuda semejante a él». «El hombre es por naturaleza sociable. Aquí, como en el capítulo 1, el hombre es rey de la creación».

Y Yahvé Dios trajo ante el hombre todos cuantas aves del cielo formó de la tierra, para que viese como los llamaría, y fuese el nombre de todos los vivientes el que él les diera. Solo habla de los animales que viven en la tierra y en mayor contacto con el hombre, De los demás no se hace mención alguna. La imposición de los nombres arguye en Adán ciencia y dominio sobre los animales, como en 1,28.

Y dio el hombre nombre a todos los ganados, y a todas las aves del cielo, y a todas las bestias del campo; pero entre todos ellos no había ayuda para el hombre ayuda semejante a él. Examinados los animales, los halló de naturaleza distinta de la suya: en medio de ellos se encontraba solo».

Hizo, pues, Yahvé Dios caer sobre el hombre un profundo sopor; y dormido, tomó una de sus costillas, cerrando en su lugar con carne, «No es  sueño profético, sino un letargo, que hace las veces de anestésico, para la operación que Dios quiere practicar en él.» y de la costilla que del hombre tomara, formó Yahve Dios a la mujer, y se la presento al hombre. «San Crisóstomo dice que el autor sagrado habla aquí acomodándose a la rudeza humana (Hom 15, 2). San Pablo dice simplemente que no fue formado el varón de la mujer, sino la mujer del varón (1 Cor 11,8). El varón es amasado del polvo. La mujer formada del varón. La Comisión Biblica retiene como histórica la formación de la primera mujer «del primer hombre». Nada más.

El hombre exclamó:
«Esto si que es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta se llamará Varona, porque del varón ha sido tomada. Las palabras demuestran el ansia con que él hombre busca compañía. La vista de los animales, lejos de saciarla, la había más bien acrecentado. Será llamada "Varona". Todas las versiones se esfuerzan por conservar la paranomasia, que tan natural resulta en el hebreo. Varona traducen el P. Sigüenza y otros clásicos castellanos.

Por eso dejará el hombre s su padre y a su madre; y se adherirá a su mujer: Y vendrán a ser los dos una sola carne. Son palabras del autor sagrado que expresa la institución divina del matrimonio y su indisolubilidad, según nos lo declaró el divino Maestro en Mt 19,4 s. Típicamente significan la unión más íntima de Cristo con la iglesia (Ef 5,31). Esta unidad de los casados que comienza en el amor conyugal, alcanza en los frutos del matrimonio su expresión más alta.

Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, sin avergonzarse de ello. «La desnudez expresa la inocencia en que la primera pareja humana fue creada por Dios, a semejanza de los niños, que no sienten la pasión ni la vergüenza».




HISTORIA DEL GÉNERO HUMANO



En el principio creó Dios los cielos y la tierra. [ Expresa  en  resumen  la  obra  creadora   de Dios, que luego se declara en el resto de la sección - Es el dogma fundamental de la religión, opuesto a los falsos sistemas filosóficos y a todas las falsas religiones (Cf. 2 Mac 7,28; Act 17,24.) ]

La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. -[ Comienza la exposición representándonos la tierra como un caos sin orden, sin distinción, sin pobladores, sin luz; pero el espíritu de Dios incubaba sobre aquel caos, como la gallina sobre los huevos, para sacar el orden y la hermosura del universo (San Jerónimo). Una cuestión se nos propone aquí; si el autor sagrado da por creadas de Dios las aguas o por preexistentes a la formación del mundo. Casi podemos asegurar que él no se propuso este problema, planteado luego por la filosofía griega. El autor afirma que Dios creó al mundo y cuánto en el existe. Con frecuencia la escritura exalta el poder y la sabiduría de Dios en esta obra creadora que es exclusivamente suya, y en la que los dioses de las naciones no tuvieron parte alguna. Finalmente 2 Mac nos asegura que Dios creó todas las cosas de la nada, y San Juan, que Dios lo hizo todo por su Verbo. En suma, que de Dios tiene su origen cuanto existe fuera de Dios. ]

Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;No la luz, que proviene del sol, creado el día cuarto, sino la del crepúsculo, que los antiguos se imaginaban independiente de sol y difundida por el orbe, contra poniéndola a las tinieblas como causa de la distinción del día y de la noche (Job 37,18; Santo Tomás, Suma Teológica, 1q.70 a.2 ad 3.)y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero. Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» Los antiguos concebían el firmamento como algo solido de bronce fundido. (Job 37,18.) Por esto puede separar las aguas cósmicas y sostener las que están sobre los cielos. (Sal 148,4.) ].

E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo. Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.

Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue. Las aguas que habían quedado debajo de los cielo se han de juntar para que aparezca la seca, la tierra, en que vivan los animales terrestres y el hombre. ]

Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien.

Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. { El reino vegetal brota de la tierra, de la cual vive. Lo divide en tres clases: la hierba verde, que brota por si y sirve de pasto a los ganados; las plantas gramíneas, que el hombre cultiva y de que principalmente se alimenta, y los árboles frutales. La división está hecha desde un punto de vista de utilidad inmediata para el hombre. La fecundidad de la tierra, personificada en Astarté y objeto de culto idolatrico en Canan, es atribuida por el autor sagrado a Dios mismo, para combatir aquel error. (Cf.Lev 26.) ]

La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien. Y atardeció y amaneció: día tercero.

Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años; Según las apariencias, los astros están fijos en el firmamento. Los oficios de los astros están indicados en orden al hombre, y muestran que para su provecho fueron creados por Dios. Así queda excluida la divinidad en los mismos u la razón del culto que se les tributa por los Caldeos. (Cf. Dt 4,29.) y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.

Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas; y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día cuarto.


Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.» [ Los animales del agua y los del aire tienen entre si estrecho parentesco por lo semejante manera de moverse (Suma Teol., 1 q 71 a.1 ad 2). Y porque muchas aves viven también en el agua. Divide los animales de este día en tres. Grupos: los monstruos de agua: cetáceos, cocodrilos, etc.; los demás animales de agua: peces y reptiles, y, finalmente los animales alados.].

Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien; y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.» Además de crear a los animales, Dios les confiere fecundidad. Con esta observación elimina el autor sagrado uno de los objetos de culto idolátrico más común entre los pueblos que rodean a Israel. (Cf. Dt 28, 4.11.) ]

Y atardeció y amaneció: día quinto.

Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue. Los animales terrestres nacen en la tierra en que viven. La distribución es también en tres grupos: los ganados, que el hombre utiliza; las fieras, con que tiene que luchar; y los reptiles, que se arrastran por la tierra.].

Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.

Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. La solemnidad de la fórmula indica claramente que de trata de la obra más importante. Dios tra en consejo consigo mismo, e invoca la plenitud de su ser, del cual es revelación la Trinidad. A nuestra imagen: Imagen es la figura o representación de alguna cosa; semejanza es la proporción entre la imagen y el prototipo; ambos unidos significa imagen perfecta, fiel representación del original. Los Padres Antioqueños ven está semejanza en el señorío que, como a vicario representante de Dios, se confiere al hombre sobre todos los seres inferiores. El contexto confirma está interpretación, y así mismo los salmos 8,5 ss. ; 10,2, y Eclo 17,1 s. Claro es que para ejercer este señorío dotó Dios al hombre de una naturaleza racional, en que está la semejanza formal con Dios y la raíz de la realeza sobre las criaturas.]

Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.

Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»

Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento. 

Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue


Próximamente Capitulo 2, El Paraíso.

viernes, 6 de diciembre de 2024

HISTORIA DE ABRAHAM (Abraham, en Guerar. Abimelec).


    Abrahán se trasladó de allí al territorio del Negueb y se instaló entre Cadés y Sur; después fue a vivir un tiempo a Guerar. Abraham decía de su esposa Sara: «Es mi hermana.» Oyendo esto, el rey de Guerar, llamado Abimelec, mandó a buscarla para él. " Nuevo episodio semejante al de Egipto (12,13 ss.) y al de Rebeca (26). Según los relatos que preceden, Sara sería muy anciana, siendo por eso extraño que el rey Guerar pusiera de que consta la historia del Patriarca no están ordenados cronológicamente".

    Pero en la noche Dios habló a Abimelec en sueños y le dijo: «Date por muerto a causa de esa mujer que has tomado, porque es casada.» "El sueño era el medio mas ordinario de las comunicaciones divinas (Num 12,6 s.)".

    Abimelec no la había tocado aún y dijo: «Pero Señor mío, ¿vas a dar muerte a un pagano que es inocente? El me dijo que era su hermana, y ella también me dijo: "Es mi hermano". Yo he actuado con corazón sencillo y con manos limpias.»
    Dios le dijo: «Yo sé que lo hiciste con corazón sencillo y por eso te he librado de pecar contra mí, y no he permitido que la tocases. "En atención a esto, Dios le preserva de cometer un pecado que traería mas graves responsabilidades (cf. 2 Sam 12,9 ss.; 1 Tes 4,6). 

    Ahora devuelve su mujer a ese hombre, porque es un profeta. El rogará por ti y vivirás. Pero si no se la devuelves, debes saber que morirás sin remedio, tú y todos los tuyos.» Abimelec se levantó muy de mañana, y llamando a todos sus oficiales, les contó privadamente todo esto. Ellos, al oírlo, quedaron muy asustados.
    Llamó entonces Abimelec a Abrahán y le dijo: «¡En qué lío nos metiste! ¿En qué te he ofendido, para que traigas sobre mí y mi país un pecado tan grande? Te has portado como no debe hacerse.» Y Abimelec le preguntó: «¿Por qué has hecho eso?» Respondió Abrahán: «Pensé que si no había temor de Dios en este lugar, podrían matarme por causa de mi esposa. Pero es verdad que es mi hermana, pues es hija de mi padre, aunque no de mi madre, y ha pasado a ser mi esposa. Desde que los dioses me han hecho caminar de un lado para otro, lejos de mi patria, le dije: "Tú me harás el favor de decir, en cualquier lugar donde lleguemos, que soy tu hermano".» Abimelec mandó traer ovejas y bueyes, esclavos y esclavas y se los dio a Abrahán, al mismo tiempo que le devolvía su esposa Sara. Después Abimelec agregó: «Ahí tienes a mi tierra, puedes vivir donde quieras.» Y a Sara le dijo: «Le he dado a tu hermano mil monedas de plata, que serán para ti como un velo que tiendas ante los ojos de todos los que están contigo, y así nadie pensará mal de ti.» "No era una moneda, sino una unidad de peso equivalente a 8,416 gramos, unas tres pesetas. Este pasaje es obscuro, tal vez porque el texto no está bien conservado. Su sentido parece ser que estos mil siclos son una reparación hecha a Abraham por la injuria, aunque involuntaria; con esto le lavaba la cara, que diría un árabe; esto es, le restituía el honor".

    Entonces Abrahán oró por Abimelec, y Dios curó a Abimelec, a su esposa y a sus esclavos, a fin de que pudieran tener hijos.

    Porque Dios había vuelto estériles a todas las mujeres en la casa de Abimelec, a causa de Sara, esposa de Abrahán.


domingo, 17 de noviembre de 2024

HISTORIA DE ABRAHAM (La Descendencia de Lot).


    Después Lot salió de Soar con sus dos hijas, pues no se sentía seguro allí, y se fue a vivir al monte, en una cueva. " Abundan  en la región las cuevas , y en ellas creyó Lot encontrar más seguro refugio que en la próxima ciudad de Segor. Esta bien manifiesta la intención satírica del autor sagrado al hacerse eco de la tradición sobre el origen de estos pueblos, hacia los cuales querían infundir aversión a causa de sus abominaciones idolatricas y del peligro de contagio para Israel por su proximidad (cf. Núm 25,1 ss.; 1 Re 11,7.33; 2 Re 3,27). 
    Entonces dijo la hija mayor a la menor: «Nuestro padre está viejo y no ha quedado ni un hombre siquiera en esta región que pueda unirse a nosotras como se hace en todo el mundo. Ven y embriaguémoslo con vino y acostémonos con él. Así sobrevivirá la familia de nuestro padre.» Y así lo hicieron aquella misma noche, y la mayor se acostó con su padre, quien no se dio cuenta de nada, ni cuando ella se acostó ni cuando se levantó. Al día siguiente dijo la mayor a la menor: «Ya sabes que me acosté anoche con mi padre. Hagámosle beber vino otra vez esta noche y te acuestas tú también con él, para que la raza de nuestro padre no desaparezca.» Le hicieron beber y lo embriagaron de nuevo aquella noche, y la hija menor se acostó con él. El padre no se dio cuenta de nada, ni cuando ella se acostó ni cuando se levantó. Y así las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre. La mayor dio a luz un hijo y lo llamó Moab: éste fue el padre de los moabitas, que todavía existen hoy. La menor también dio a luz un hijo y lo llamó Ben-Ammí, y es el padre de los actuales amonitas.