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viernes, 3 de enero de 2025

HISTORIA DEL GÉNERO HUMANO (Entra Noé en el Arca).

  Las Sagradas Escrituras son un inestimable don de Dios que el hombre no podrá nunca suficientemente agradecerle. Elevado al orden sobrenatural, a la participación de la misma naturaleza divina, y caída de él por el pecado de nuestros primeros padres, plugo a Dios en su infinita misericordia redimirle, elevándole de nuevo a una altura sobrenatural mayor todavía que aquella de que cayó.
 Estos sus amorosos designios sobre él ha ido Dios descubriéndoselos al hombre gradualmente, revelándoselos, dándole así a conocer los inefables misterios de la vida divina, de su asombrosa providencia, especialmente en cuanto a la redención, en los cuales participaría el hombre por su incorporación como miembro al cuerpo místico de la iglesia, cuya cabeza es el Unigénito del Padre, hecho carne, que con su sangre preciosa había de redimir a la caída humanidad de la servidumbre del pecado.


Entra Noé en el Arca.

    Después dijo Yahvé a Noé: ”Entra en el arca tú y toda tu casa, pues sólo tú has sido hallado justo en esta generación.  ( Estos vv.1-5 son paralelos a las anteriores, con las mismas órdenes de Dios y la ejecución de ellas por Noé; más añaden la clasificación de animales en puros y no puros ).

De todos los animales puros toma dos setenas, machos y hembras, y de los impuros, dos parejas, machos y hembras. También de las aves puras dos setenas, machos y hembras, para que se salve su prole sobre la haz de la tierra toda, porque dentro de siete días voy a llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y exterminare de ella cuanto hice y vive".

Hizo Noé cuanto Dios le mandara. Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio inundó la tierra. Y ante el diluvio entró en el arca Noé con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos y los animales limpios y los inmundos; de las aves y de cuanto vive sobre la tierra entraron con Noé en el arca parejas, machos y hembras, según lo había ordenado Dios. Pasados los siete días, las aguas del diluvio cubrieron la tierra. 

A los seiscientos años de la vida de Noé, el segundo mes, el día diecisiete de él, se rompieron todas las fuentes del abismo, se abrieron las cataratas del cielo,  ( Los hebreos, como los caldeos, suponian la tierra asentada sobre las aguas del grande abismo, del cual proceden los manantiales de los ríos y de las fuentes (Sal 24,2; 135,6). -"Se abrieron las cataratas del cielo, expresión que supone la concepción del firmamento sólido que sostenía las aguas superiores (1,6 s.). El significado real de estas expresiones, tomadas de la cosmografía antigua, es la lluvia torrencial enviada por las nubes, que a su vez acrece los manantiales de las fuentes y el caudal de los ríos con sus naturales efectos ). y estuvo lloviendo sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches.

Aquel mismo día entraron en el arca de Noé y sus hijos, Sem, Cam, y Jafet; su mujer y las mujeres de sus tres hijos, y las fieras todas según su especie. Entraron con Noé en el arca, de dos en dos, de toda carne entraron macho y hembra, como se lo había mandado Dios, tras él cerro Yahvé la puerta.

La Inundación



Diluvió durante cuarenta días sobre la tierra, crecieron las aguas y levantaron el arca, que se alzó sobre la tierra. ( Responde a los vv.4 y 12. Es de notar en éstos la insistencia con que se repite la universalidad de la invasión y la total ruina de todos los vivientes ).

Siguieron creciendo, creciendo las aguas sobre la tierra, y el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.

Tanto crecieron las aguas, que cubrieron los altos montes de debajo del cielo.

Quince codos subieron las aguas por encima de ellos.

Perecieron cuantos animales se movían en la tierra, aves, ganados, bestias y todos los reptiles que se arrastran por la tierra, y todos los hombres, y todo cuanto vivía sobre la tierra seca murió.

Fueron exterminados todos los vivientes sobre la superficie de la tierra, desde el hombre a la bestia, y los reptiles y las aves del cielo, quedando solo Noé y los que con él estaban en el arca. Ciento cincuenta días estuvieron altas las aguas sobre la tierra.