Después de estos sucesos, Yahvé dirigió su palabra a Abram en una visión, y le dijo: «No temas, Abram, yo soy tu protector. Tu recompensa será muy grande.»
Abram respondió: «Señor Yahvé, ¿Qué me quieres dar? Soy un hombre sin hijos, y todo lo que poseo pasará a Eliezer de Damasco. "Carecía de lo mas estimable para él: los hijos, sin los cuales otras promesas temporales eran de poca estima".
Ya que no me diste descendencia, tendré por heredero a uno de mis sirvientes.»
Entonces le llegó una palabra de Yahvé: «Tu heredero no será Eliezer, sino un hijo tuyo, nacido de tu propia carne y sangre.» Yahvé lo sacó afuera y le dijo: «Mira al cielo y cuenta las estrellas, si puedes. Así será tu descendencia.»
Y creyó Abram a Yahvé, el que lo tuvo en adelante por un hombre justo. "La fe de Abram en la divina promesa, contra toda humana esperanza, fue un acto de justicia gratísimo al señor. San Pablo la considera como expresión de la justificación por la fe.. Santiago, como ejemplo de sinceridad de la fe, que se muestra en Abram, dispuesto a sacrificar a su hijo único por obedecer a Dios (Rom 4,18 ss.; Sant 2,20).
Yahvé le dijo: «Yo soy Yahvé, que te sacó de Ur de los Caldeos, para entregarte esta tierra en propiedad.» Abram le preguntó: «Señor, ¿en qué conoceré yo que será mía?»
Le contestó: «Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una paloma y un pichón.»
Abram trajo todos estos animales, los partió por mitad, y puso una mitad frente a la otra; las aves no las partió.
Las aves rapaces se lanzaban sobre la carne, pero Abram las ahuyentaba.
Cuando el sol estaba a punto de ponerse, Abram cayó en un profundo sueño y se apoderó de él un terror y una gran oscuridad.
Entonces Yahvé le dijo: «Debes saber desde ahora que tus descendientes serán forasteros en una tierra que no es suya. Los esclavizarán y los explotarán durante cuatrocientos años.
Pero yo vendré a juzgar a la nación que los ha oprimido, y después saldrán cargados de riquezas. En cuanto a ti, irás a reunirte con tus padres en paz, y serás sepultado después de una ancianidad dichosa.
Tus descendientes de la cuarta generación volverán a esta tierra que no te puedo entregar ahora, pues la maldad de los amorreos todavía no ha merecido que yo se la quite.» "Efectivamente, así resulta de Ex 6,16-20, y Núm. 26,5-9. Pero sin duda que aquí la generación es una unidad cronológica equivalente próximamente a un siglo, la próxima longevidad del hombre en los tiempos históricos, igual que el soeculum y el aion. Amorreos, como en otros pasajes cananeos, significa en éste los habitantes todos de Canaán antes de Israel.
Cuando el sol ya se había puesto y estaba todo oscuro, algo como un calentador humeante y una antorcha encendida pasaron por medio de aquellos animales partidos. "El paso por entre las partes de las victimas es la forma ritual de consagrar un pacto entre hombres, poniendo a Dios por testigo (Jer. 34,18 s.). Aquí el mismo Dios pasa entre las victimas, simbolizado por el fuego."
Aquel día Yahvé pactó una alianza con Abram diciendo: "A tu descendencia daré esta tierra desde el torrente de Egipto hasta el gran río Éufrates. "Los limites naturales de la Palestina son: el Líbano y ante-Líbano, al norte; al sur, el desierto; al oeste, el Mediterráneo, y al este el Jordán. Este ultimo parece ser el rio aquí señalado. Si aquí y en otros lugares se dice el rio grande, y a veces el Éufrates, esto parece ser una glosa interpretativa fundada en la universalidad del reino mesiánico, según profecías subsiguientes,"
El país de los quenitas, de los ceniceos, y de los cadmoneos, de los hititas, de los fereceos y los refaítas, de los amorreos, de los cananeos, de los jergeseos y los jebuseos."