Ocurre cuando las fuerzas visuales se organizan alrededor de una línea central implícita o explícita (un eje), ya sea vertical, horizontal o diagonal.
- El eje actúa como un punto de apoyo o balanza donde los elementos a un lado compensan la carga visual de los elementos del otro.
- Es la base de las formas organizadas formalmente y la estructura principal sobre la cual se construye la simetría.
Es el tipo de equilibrio más formal, estático y rígido. Se produce cuando los elementos situados a un lado del eje de simetría son un reflejo exacto en espejo de los del otro lado (misma forma, tamaño, posición, color y textura).
Sensación: Tranquilidad, orden, solemnidad, monumentalidad y firmeza.
Inconveniente: Si no se utiliza con cuidado, puede resultar monótona o carente de movimiento.
Para evitar la rigidez y monotonía de la simetría exacta, se utiliza la simetría aproximada. Aquí, las formas a ambos lados del eje son muy similares en tamaño, contorno y peso visual, pero no son idénticas.
Se mantienen las mismas estructuras principales en ambos lados, pero cambian pequeños detalles (por ejemplo, una ligera variación en la textura, la inclinación de un objeto o una pequeña diferencia en el tono).
Mantiene la estabilidad de la simetría tradicional pero añade interés y vida a la composición.
En el equilibrio asimétrico (o dinámico) no hay un reflejo exacto respecto al eje. La estabilidad se consigue balanceando el peso visual mediante el contraste de las variables de la forma:
Forma asimétrica: Una forma grande y simple en un lado puede equilibrarse con varias formas pequeñas y complejas en el otro.
Color asimétrico: El peso visual del color juega un rol decisivo. Por ejemplo, una pequeña área de un color muy saturado, cálido o brillante a un lado puede contrarrestar la fuerza visual de una gran área de color frío, apagado o neutro en el lado opuesto.
Tono y textura: Un área pequeña con mucho contraste tonal o una textura muy rugosa y llamativa pesa más visualmente que un espacio grande con textura lisa o bajo contraste.
El equilibrio radial surge cuando todos los elementos de la composición rotan o se distribuyen a partir de un centro común, como los radios de una rueda o los pétalos de una flor.
Genera una fuerte atracción hacia el centro o punto focal de la imagen.
La estabilidad se logra en múltiples direcciones (360°), combinando una gran sensación de movimiento hacia o desde el núcleo con un firme sentido de unidad.
El equilibrio oculto es la forma más compleja y sutil de balance asimétrico. En este caso:
No existen ejes obvios, centros radiales ni coincidencias simétricas visibles.
Sin embargo, existe un control intuitivo y sensible de las atracciones visuales. Los elementos parecen estar ubicados "en el lugar exacto" sin necesidad de una regla geométrica evidente.
Exige un alto sentido de la proporción por parte del diseñador para que cada elemento de la página o lienzo responda a la posición, masa, valor tonal y espacio negativo de los demás, logrando que el conjunto se sienta completo y unificado sin esfuerzo aparente.





